Quisiera ser un lugar donde encuentres paz
- Elizabeth Quiroz Contreras
- 2 jul
- 1 min de lectura
Hay heridas que no sangran cuando nacen.
Sangran años después, cuando alguien, sin querer, roza el lugar exacto donde nunca terminaron de cerrar.
Y entonces uno descubre, con el corazón apretado, que las palabras también pueden abrir cicatrices.
No porque hayan sido crueles.
Sino porque llegaron al rincón donde el miedo seguía viviendo.
Hoy entendí que amar también es aprender el mapa de las heridas del otro.
Y que, a veces, el arrepentimiento no nace de haber dicho algo malo, sino de descubrir cuánto dolió algo que jamás quisimos provocar.
Si pudiera volver atrás, elegiría otras palabras, otra actitud.
No para cambiar quién soy.
Sino para cuidar mejor quién eres tú.
Porque no quiero parecerme a tu pasado.
No quiero convertirme en otro capítulo de aquello que te enseñó a desconfiar.
Quiero ser lo contrario.
Quiero ser el lugar donde no tengas que defenderte.
Donde no esperes el abandono.
Donde puedas bajar la armadura, cerrar los ojos y, por fin, estar en paz.
Porque al final entendí que el amor no siempre consiste en prometer que nunca nos haremos daño.
Consiste en mirarnos después de haberlo hecho sin querer... tomar la mano del otro y decir, con toda la honestidad:
"Perdón... Nunca quise tocar esa herida. Si hubiera sabido cuánto te dolía, habría elegido otras palabras, otra actitud. No quiero parecerme a tu pasado. Quiero ser un lugar donde puedas sentir paz"
Y quizá ahí, justo ahí, sea donde el amor empieza a parecerse un poco más a un hogar. ❤️💛
P. D.: Prometámonos algo... que esta historia nunca la resuelvan nuestros miedos. Dejemos que la resuelvan nuestros actos.
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