Me hicieron una pregunta que me dejó pensando: ¿Liz, tú cómo te describes?
- Elizabeth Quiroz Contreras
- 30 may
- 3 min de lectura
Hay preguntas que parecen simples, pero terminan quedándose un rato en la cabeza.
Hace poco me hicieron una pregunta casi casual:
“Liz, ¿tú cómo te describes?”
Y me dejó pensando.
Porque una cosa es cómo te ve el mundo. Otra muy distinta es cómo te ves tú cuando nadie está opinando.
Yo creo que soy esa crespa loca de los rulos al aire y la sonrisa fácil. La que se ríe fuerte, a veces demasiado fuerte. La que viste bonito porque le gusta combinar colores, aunque algunos días use zapatillas y otros días tacones. La que anda sin demasiada prisa por la vida, intentando mirar el vaso medio lleno, incluso cuando la vida a veces insiste en mostrarlo medio roto.
Soy esa que baila como si estuviera sola, aunque haya gente mirando.
La que ama profundo.
A su familia. A sus amigos. Y con más razón aún, a las personas que ama románticamente. Porque si voy a querer, quiero bonito. Presente. De verdad.
Tengo un humor extraño: a veces sarcástico, a veces negro, casi siempre inoportunamente oportuno. Me río de mí misma porque la vida ya es suficientemente seria como para no aprender a reírse un poco del desastre.
También soy la que empatiza con el otro. La que intenta entender antes de juzgar. La que respeta profundamente a los seres vivos y por eso mismo se descoloca con la falta de respeto, la indiferencia o la crueldad gratuita.
Soy la que duerme profundo y a quien más le cuesta salir de la cama.
La que siente miedo —porque sí, claro que me da miedo—, pero intenta callarlo y seguir caminando igual.
Porque he aprendido algo:
No soy una mujer que no se rompe. Soy una mujer que se recompone.
Si me voltea la ola, me arreglo, me sacudo y sigo.
Siempre he sentido que mi cabeza funciona un poco distinto.
No en un sentido grandilocuente ni soberbio. Distinta no significa mejor. Solo distinta.
Creo que hay personas que nacen con inteligencias diferentes. Algunos son brillantes para los números. Otros para las palabras. Algunos entienden máquinas y otros entienden personas.
Yo creo que lo mío siempre ha sido una mezcla rara.
La lógica de mi profesión, la emocional de entender a otros, la creatividad de encontrar significado en canciones, conversaciones, fotos y pequeños momentos.
Porque sí, soy de esas personas que creen que un lugar bonito importa, pero la compañía correcta puede volverlo inolvidable.
La que encuentra historias en detalles pequeños.
La que hace playlists para momentos.
La que ve símbolos donde otros solo ven coincidencias.
Y probablemente sí, más de alguien me verá como “la loca”.
La loca que un día se compró una moto. La que se emociona mucho. La intensa. La que siente demasiado.
Pero honestamente… me gusta.
Porque no creo ser una loca caótica.
Creo ser una loca linda.
De esas que todavía se permiten sentir. Que se siguen emocionando. Que aman bonito. Que se levantan cuando toca. Que se sacuden el polvo. Que siguen creyendo que la vida —con todo y golpes— sigue siendo bastante linda.
Y quizás eso es lo que más me gusta de mí.
Que a pesar de todo, todavía camino por el mundo con los rulos al aire y el corazón bastante dispuesto a sorprenderse.
Porque al final, no sé si vine a esta vida a hacerlo perfecto.
Pero sí creo que vine a vivirla bonito.
¿Y tú? ¿Cómo te describirías si nadie estuviera mirando? 🐍✨
Comentarios